TALLER DE RELAJACIÓN - Viernes 13 enero; 10 febrero; 9 marzo; 13 abril; 11 mayo; 8 junio
Seis Talleres independientes dirigidos a experimentar y profundizar en las herramientas del Yoga.
Horario: 12:00 a 13:00 o bien de 20:30 a 21:30
Imparte: Asun Sanz
Precio del taller solo: Alumnos Asana 2 euros. No Alumnos 5 euros.
La clase de Yoga + el taller: Alumnos 11 euros, No alumnos 16 euros
Relajación guiada de grupo con el objetivo de alcanzar un estado de equilibrio entre cuerpo y mente. El yoga nos ofrece esta herramienta clave para potenciar nuestro equilibrio, a través de una toma de conciencia en la que recuperamos nuestra armonía física y emocional. Es un soltar o un “no hacer” natural, que de alguna manera hemos perdido y ahora podemos recuperar.
Dirigido a cualquier persona, sin importar edad o condición, especialmente a aquellos que quieran conectar consigo mismo. Este trabajo nos aporta calma, tranquilidad y claridad proporcionando una mayor conciencia de nuestros estados de ánimo y potenciando los aspectos positivos de nuestra personalidad. Ayudándonos a superar estados negativos como cansancio, estrés, angustia, enfermedad, desánimo, etc.
El alumno mantiene su autonomía para vivir su propia experiencia de relajación. Durante la práctica podremos ser conscientes de los beneficios inmediatos y más adelante aparecerán efectos a medio y largo plazo.
Buscamos que el organismo por sí mismo con sus propios recursos recupere el equilibrio, la calma, la serenidad y la fortaleza. Para ello es necesario practicar el abandono y confiar en nuestra propia naturaleza, que es sabia y conoce lo que tiene que hacer para devolvernos la confianza.
La curación implica la paz y el discernimiento. Paz y discernimiento son los dos ingredientes imprescindibles del remedio contra la ignorancia. Son las armas del yogui. Estas le permiten progresar hacia la claridad y la tranquilidad interior. La tranquilidad es esencial. De la misma forma que un enfermo necesita que lo tranquilicen, la mente necesita ser pacificada para que una curación espiritual sea posible. De ahí viene la importancia extrema de la relajación que debe acompanar todos los gestos del yoga, en especial su práctica de posturas (asanas) y de respiración (prânâyâma). Esta última es realmente un arte de pacificación y de la relajación en la vigilancia. Es por ello que el control de la respiración es una de las herramientas más maravillosas a disposición del yogui en su búsqueda de “desenredo”. Pero cuando ésta se crispa en vez de relajarse, ya no pertenece al yoga.
Se trata simplemente de desarrollar un soltarse, de tener cada vez más confianza en los otros y en uno mismo, no querer llevar todo a tu terreno, no pretender tener siempre razón, en una palabra, soltarse, relajarse. Conforme avanzamos en la práctica del yoga, vamos dando mayor importancia a la relajación. Esto no quiere decir que nos entreguemos a la relajación durante horas, sino que introducimos en todo, cada vez más, esa actitud de no crisparse, de humildad, de dejar pasar, de dejar decir.
La práctica es la base del yoga de la acción. La búsqueda interior está a su servicio, la afina, ajusta y profundiza. La relajación, el abandono, es el lazo indispensable que une estos dos procesos.