T. Krishnamacharya fue un gran yogi del siglo XX al que debemos el Yoga que se practica hoy en día

La enseñanza de Krishnamacharya respeta a la persona y adapta el Yoga para que el practicante alcance sus objetivos personales.

SRI T. KRISHNAMACHARYA (1888-1989)

Una figura simbólica de la Cultura Tradicional India.

S ri T. Krishnamacharya es una figura simbólica de la Cultura Tradicional India y el padre fundador de las enseñanzas de Yoga para los Europeos. Nació en el Sur de la India en 1988 y perteneció a una familia de filósofos y maestros espirituales, era el mayor de cinco hijos.

La mayoría de sus estudios los realizó en Varanasi (Benarés) y Calcuta, baluartes de la filosofía tradicional India donde rápidamente obtuvo las más altas distinciones en todas las ramas de la Filosofía India. Obtuvo la maestría del Yoga Hindú en los Himalayas y del Yoga Budista en Burma, entonces parte de la India. Más tarde, viajó a Cachemira a estudiar Sufismo. Enseñó filosofía India en la Universidad de Benarés y Calcuta antes de aceptar la invitación del Rey de Mysore para enseñar Filosofía India en la Universidad de Sánscrito de Mysore. Como sus antepasados, enseñó al Rey y fue nombrado filósofo de la Casa Real.

Como Maestro de Filosofía, Krishnamacharya fue invitado por muchas Casas Reales y Monasterios de la India para participar en Debates Filosóficos, característicos de la Cultura India desde tiempos inmemoriales. Emergió victorioso, no solo en sus argumentos, sino en su habilidad para explicar la aplicación de la Filosofía India, al público general en términos sencillos y convincentes. Además de esto, dominaba 15 idiomas Indios, era astrólogo, músico, deportista y un cocinero refinado.

En 1920, Krishnamacharya empezó a enseñar Yoga a la Familia Real y a los residentes de Mysore. Con el tiempo, le fue dando más importancia a la enseñanza de Yoga. Siempre integraba los aspectos filosóficos de Yoga cuando practicaba o enseñaba. Alrededor de 1935, Krishnamacharya enseñó a su primer alumno no-Indio. Estos nuevos alumnos eran Europeos, y como crecían en número, aprendió por sí mismo inglés para poder enseñar a sus nuevos alumnos en inglés. Vivió en Mysore hasta 1954 cuando se trasladó a Madrás (Chennai) donde vivió hasta su muerte en 1989.

Krishnamacharya tuvo seis hijos, tres hijos y tres hijas. Enseñó Yoga a su mujer Srimathi Namagiriammal así como a sus hijos. Aunque su hijo mayor, T.K. Srinivasan, estaba muy bien versado en Yoga, decidió especializarse en Filosofía India. Hoy en día es una de las autoridades en Nyaya y Mimamsa, dos puntos de vista filosóficos los cuales se distinguen entre los más importantes en la tradición India. Sus otros hijos, T.K.V. Desikachar y T.K. Sribhashyam, renunciaron a sus profesiones para dedicarse exclusivamente a la enseñanza de Yoga. La segunda hija de Krishnamacharya, Srimathi Alamelu es una de las primeras mujeres a las que Krishnamacharya enseñó los Vedas. Antiguamente la cultura India prohibía la enseñanza del Yoga y la Filosofía a las mujeres.

T.K.V. Desikachar fue alumno de su padre hasta su muerte y fundó el Krishnamacharya Yoga Mandiram en memoria de su padre y maestro. Un lugar donde se imparte Yoga principalmente de manera individual, se enseña canto védico, filosofía, se imparten diferentes formaciones de yoga y yoga terapia. Pero sobre todo el KYM se dedica a atender, principalmente a indios, en sesiones individuales de Yoga Terapia. También tiene proyectos para discapacitados y colabora con hospitales y médicos para la aplicación del Yoga a diferentes tipos de dolencias, diabetes, problemas cardíacos, obesidad, etc.

Krishnamacharya nunca abusó de su posición. Rechazó regalos que le ofrecía el Rey y las diferentes Casas Reales y vivió con el modesto ingreso que tenía como inspector de una plantación de café, llevando arena y piedras para la construcción de proyectos, y practicando la Medicina India (Ayurveda). Incluso cedió su valiosa herencia a su hermano y sus hermanas para poder permanecer fiel a sus principios filosóficos.

Rechazó cargos distinguidos que le ofrecían las Casas Reales y los Monasterios para poder mantener su libertad e independencia en sus enseñanzas. Su mujer, Srimathi Namagiriammal siguió su ejemplo y compartió su sencillo estilo de vida. Para Krishnamacharya y sus hijos Namagiriammal representaba la filosofía misma personificada.

Aunque Krishnamacharya era un estricto practicante Hindú, tenía un gran respeto por todas las religiones, pensamientos tradicionales o contemporáneos.

Su ausencia de perjuicios le llevó a conocer a muchos líderes Espirituales de otros credos. Muchos líderes religiosos, cabezas de estado, maestros de yoga y filósofos vinieron a aprender con él. Respetaba sus necesidades de confidencialidad y nunca usó estas relaciones para aprovecharse o para su propio beneficio personal.

Participaba en la vida familiar, lo cual incluía las actividades domésticas. Para él, todos eran iguales y se merecían la misma atención.

Sri B.K.S. Iyengar, Sri T.K.V. Desikachar and Sri T.K. Sribhashyam son los discípulos más íntimos del maestro. Ellos han invitado al mundo entero a transmitir las enseñanzas de Sri T. Krishnamacharya.