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Âsana y sus efectos: Trikonâsana. Efectos de posturas, como por ejemplo el triángulo.

A los practicantes de yoga nos intriga los efectos que tienen las diferentes posturas que practicamos. Para explicar los efectos que puede tener una âsana he elegido como ejemplo Trikonâsana, el triángulo.

No es fácil aislar una postura del resto de posturas y enumerar sus efectos, ya que por lo general nunca hacemos una postura solo, sino que forma parte de una sesión. Por lo que, primero la preparamos y luego la compensamos con otras posturas, y terminamos la sesión con una relajación o una respiración (prânâyâma).

Los efectos de las posturas dependen de muchas variables, aunque es cierto que, en general, una postura tiene una línea de actuación sobre el organismo, es decir a nivel físico, respiratorio/energético, mental, emocional, espiritual. Además de efectos positivos, las posturas pueden tener otros efectos no tan deseables y es por esto por lo que normalmente se prepara la postura y luego se compensa.

Krishnamacharya, en el Yoga Makaranda, dice de Trikonâsana:

“…Esta âsana debería ser practicada al menos durante diez minutos. Los beneficios incrementarán, dependiendo de lo adecuadamente que ejecutemos la postura. La salud general mejorará día a día. Mediante la ejecución de esta âsana, los nervios de la columna, caderas, manos, cuello y la parte baja de los pies reciben sangre fresca a través de la mejora de la circulación. Cuando hay dolor debido a Vâta en las caderas, cuello, rodillas o antebrazos, esta âsana debería ejecutarse lentamente (y con cuidado). El dolor desaparecerá gradualmente y no se volverán a sufrir estos dolores. La práctica de esta postura es la mejor manera de eliminar el exceso de carne en las caderas, cuello, antebrazos, rodillas, muñecas, espalda y ombligo.

Hay variaciones de esta âsana, como por ejemplo hacerla tumbado en el suelo, que la hacen más accesible…”

Como podéis apreciar de este extracto se echa de menos el marco, es decir el contexto dónde debe ser practicada esta postura. Quiero decir que falta información como:

¿Quién va a practicar?

¿Por qué va a realizar esta postura?

¿Para qué se realiza esta postura?

¿Sólo voy a hacer esta postura?

¿Empiezo a hacer esta postura directamente o hay algún paso previo?

¿Esta postura entra dentro de una práctica con otras posturas?

¿Cómo realizo la progresión para poder estar 10 minutos en la postura?

¿Realmente es adecuado para mi realizar esta progresión?

¿Qué significa “que hay dolor debido a Vata”?

¿Es buena esta postura para mí?

¿Cómo voy a saber que es buena para mí?

¿Cómo sé que la estoy ejecutando de manera adecuada?

¿Qué actitud debo tener, dónde pongo la atención, cómo respiro?

Y un largo etcétera.

Por eso un libro no puede sustituir al profesor, aunque el libro sea de un gran Profesor como Krishnamacharya. Necesitamos a alguien que desde fuera nos guíe en nuestra práctica y en nuestra evolución.

Las posturas son como las letras, si las juntamos hacen palabras, las palabras forman frases, las frases párrafos y los párrafos historias que nos cuentan algo. Por ello, hay que tener en cuenta todo el contexto donde se ubican las palabras/posturas. Tomemos por ejemplo la palabra/postura “amor”. El significado/efecto de esta palabra/postura depende del contexto en que se encuentre, por ejemplo:

Te amo mucho. Ya no te amo. Te amaré siempre. Antes te amaba. Nunca te amé. Cuando te amo enloquezco. Te amo y soy feliz…

El verbo es el mismo, pero su significado cambia totalmente según las palabras/posturas que la precedan o que vayan a continuación, o sea el contexto, y por tanto su efecto sobre nosotros también es diferente. Pues lo mismo pasa con las posturas/âsana-s, dependiendo de cómo las combinemos con otras posturas y cómo las ejecutemos obtendremos unos resultados o efectos.

Siguiendo con la analogía de las palabras/posturas también habría que tener en cuenta si a la persona a la que dirigimos las palabras/posturas le interesa o le conviene escuchar el mensaje de esas palabras/posturas, es decir si los resultados van a ser los que la persona necesita.

Aunque no lo percibamos las posturas actúan en varios niveles. A nivel muscular, articular, orgánico, fisiológico, hormonal, metabólico, etc. En lo físico, de lo más grosero a lo más pequeño, llegando hasta la última célula. En lo más sutil desde lo más evidente a lo más intangible respiratorio/energético, mental, psicológico, emocional, espiritual.

El efecto de una postura depende de las posturas que la preceden, de las posturas que hagamos después, del momento del día en que hagamos la práctica, de la estación del año, del país en que estemos, del clima, de nuestro momento vital, de nuestra ocupación, de si somos hombre o mujer, de cómo estemos de ánimo, de qué hayamos comido, de cómo respiremos, de si la hacemos en dinámico o en estático, de dónde llevemos la atención durante la ejecución y un sinfín de otros parámetros.

Es únicamente a través de nuestra experiencia en la práctica de yoga y con la ayuda de un profesor competente, que iremos descubriendo por nosotros mismos, de manera segura y adecuada, los efectos que tiene la práctica de Yoga en nuestro organismo a todos los niveles. Es una experiencia y un descubrimiento.

¡Apasiónate Practica Yoga!

Santiago Cogolludo Fernández
Santiago Cogolludo Fernández
Profesor de Yoga y de Yoga Terapia

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