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Viniyoga, ahora más que nunca

Tradicionalmente en la India se comienza una exposición con una invocación, que en puede ser más o menos elaborada. La esencia de la invocación es:

shri gurubhyo namah

Que en esencia es un saludo a las personas que te han enseñado o de las que has aprendido aquello que vas a exponer. Habitualmente se sigue una tradición o linaje, es decir una escuela.

Lo que voy a exponer a continuación no es algo que salga de mí, sino que es el resultado de lo que he podido aprender de las personas que me han enseñado. Si hay algún defecto en mi exposición o en mi comprensión, se debe a que quizás todavía no haya entendido con claridad lo que me han intentado transmitir.

Viniyoga es un término muy antiguo que ya aparece en las Upanishads más antiguas. Nosotros, los practicantes de yoga de hoy en día, conocemos este término ya que aparece en los Yoga Sutras de Patañjali. En el tercer capítulo, Vibhuti Padah, en el sexto aforismo: tasya bhumisu viniyogah.

Chandra Kuffaro nos ofrece el siguiente comentario sobre el sutra III.6

“Viniyoga indica un proceso que comienza en el momento vital en el que nos encontramos y evoluciona de manera progresiva, con muchos pasos adecuados, hacia el objetivo. Este proceso es válido para todas las herramientas del yoga. Primero se necesita esfuerzo, pero con una práctica continua el esfuerzo disminuye y finalmente se apaga.”

Chandra hizo este comentario en un momento determinado, en unas circunstancias particulares y a un grupo de alumnos que habíamos pasado por una situación muy peculiar. Por lo que su comentario está orientado a transmitir una idea concreta de este aforismo, ajustada a ese momento, a esas personas y a esas circunstancias. Con esto quiero decir que el comentario no es “todo” el significado del aforismo, sino que es un enfoque particular, en un momento puntual, en unas circunstancias especiales, para un grupo de alumnos específico, con la idea de transmitir una idea concreta.

A pesar de esto, su descripción puede ayudarnos a satisfacer nuestra necesidad de ampliar nuestra comprensión del significado de este término y al mismo tiempo nos puede dar pie a profundizar, reflexionar y explorar sobre el sentido que puede tener para nosotros.

Según esta definición, que Chandra ha compartido con nosotros, el término Viniyoga nos aporta la idea de un proceso evolutivo. Que podemos entender como una sucesión de fases, con un objetivo o en una dirección determinada. Podemos deducir que las diferentes etapas de este proceso, deben de ser las adecuadas para lograr alcanzar el objetivo deseado. En yoga conocemos esta concatenación de fases progresivas en la misma dirección como “vinyasa”. Por lo que entendemos que la elección del objetivo y de los diferentes vinyasa-s se hace de manera consciente. Desde la perspectiva del yoga interpretamos que el objetivo de este proceso va en favor de la evolución natural del ser humano. Es decir favorece su crecimiento personal o la realización de su svadharma, su dharma o deber personal.

Esto es aplicable a cualquier esfuerzo apropiado que hagamos hacia la consecución de nuestro objetivo. Y entendemos por yoga o sus herramientas cualquier esfuerzo adecuado que nos haga ir en la dirección de nuestra evolución natural. El yoga es pues la toma de conciencia de los pasos necesarios que necesita una persona para ir en la dirección de su evolución. Un camino que, a través de una concatenación de etapas (vinyasa-s) muy precisas y ajustadas a las necesidades individuales, nos ayuda a llegar a nuestro objetivo (svadharma) de forma natural y consciente.

Este comentario, al mencionar la necesidad de esfuerzo en la realización de nuestro objetivo, implica que nuestras tendencias no van de forma automática en la dirección de nuestro crecimiento natural (svadharma). O sea, que tenemos que vencer o reconducir estas tendencias para que vayan en la dirección idónea, por eso se menciona el esfuerzo. Un esfuerzo que, a través de la conciencia y una práctica continua, disminuye y finalmente puede llegar a convertirse en entusiasmo.

El aforismo I.12 abhyasa-vairagyabhyam tan-nirodhah, nos habla de que, con el fin de avanzar, tenemos que re-educar a la mente. Un proceso que necesita el esfuerzo justo y la capacidad de abandonar los obstáculos y los apegos que entorpecen este proceso. El esfuerzo de abandono tiene que ser el adecuado para cada persona y tener en consideración las aspiraciones, capacidades y necesidades de la persona en cuestión. Así mismo, según se avance, el método ha de ser adaptado y ajustado a las nuevas y siempre cambiantes circunstancias.

Este proceso comienza en el momento vital en el que nos encontremos. El punto de partida no sólo será diferente para cada persona, sino que será único para esa persona.. Por lo que el recorrido de cada persona será diferente, totalmente particular. Hablamos de un camino diferente para cada persona y un objetivo distinto para cada ser humano. Ya que cada individuo tendrá un svadharma o deber personal individual y totalmente distinto a cualquier otra persona. Como una huella digital en el universo, nacemos en un momento único, en un tiempo espacial único, de unos padres únicos, en unas circunstancias únicas, en un estado emocional único, etc.

El aforismo I.13 nos dice que para que los beneficios de la aplicación de este método den sus frutos la aplicación de método ha de permanecer firme y estable, y también tiene que realizarse un esfuerzo prolongado.

El aforismo 1.14 matiza que este esfuerzo debería nutrirse de actitudes positivas. El esfuerzo continuo debería durar un largo tiempo y no tener interrupciones. Con una actitud positiva que permita practicar con dedicación y una confianza entusiasta de que la aplicación del método es justamente lo que necesitamos.

Al ser un proceso totalmente individual para cada ser humano entendemos que este proceso evolutivo se debe adaptar a cada persona y a cada momento de su situación vital.

Cada persona se encarna en un cuerpo, en un tiempo, en una sociedad, en una familia, en una época y en un lugar de la prakriti (naturaleza, universo cambiante) totalmente distinto. Esta es una de las razones por las que hasta dos gemelos, aunque obviamente compartan muchas cosas, pueden ser totalmente distintos, con svadharmas totalmente diferentes.

De esta manera podemos interpretar que el término Viniyoga nos habla de la capacidad de adaptación del Yoga y sus herramientas a las necesidades específicas de cada ser humano durante todo su proceso evolutivo. Cuanto más fina, precisa, ajustada y natural sea esta adaptación, más eficiente y natural será la evolución de la persona hacia la consecución de su svadharma.

Entonces, podemos decir que el yoga es la toma de consciencia de los pasos necesarios para favorecer la evolución natural del ser humano y su adaptación al constante cambio de su mundo interno y externo.

El cambio y la adaptación del ser humano al cambio es una constante que comienza en el momento de concepción. El cigoto, a partir del cual se desarrolla el embrión de un ser vivo, va adaptándose al medio para sobrevivir y crecer. El cigoto crece hasta convertirse en un embrión, el embrión en un feto, el feto en un neonato, el neonato en un bebé, el bebé en un infante, el infante en un púber, el púber en un adolescente, el adolescente en un joven, el o la joven en un adulto/a, de la adultez a la senectud y de la senectud, si hemos llegado, a la liberación del cuerpo.

A pesar de esta evidente realidad, los seres humanos tendemos a congelar los cambios mediante las identificaciones. Me hago una idea de cómo me gustaría que fueran las cosas y me aferro a ella. El sufrimiento viene cuando la naturaleza se impone y los cambios son evidentes e irremediables. Cuando esto sucede puedo hundirme ante esta realidad o puedo intentar adaptarme ante esta “nueva realidad”.

Hasta ahora teníamos una visión de la existencia del ser humano y la sociedad de una manera muy concreta. Sin embargo, la situación que estamos viviendo hoy en día no nos devuelve esa visión que teníamos. Podemos querer recuperar esa visión e intentar “resucitarla” cuando el estado de alarma se acabe. Pero obviamente, no será lo mismo y no por la situación que estamos viviendo. Antes también pasaba, la vida siempre está en constante cambio (parinama vada), aunque no lo percibamos. Esta situación que vivimos ahora nos puede ayudar a comprender este constante cambio y la necesidad de adaptación al cambio de manera constante.

Sorprendentemente esta capacidad básica de adaptación viene con nosotros, está en nuestro ADN. Científicamente se denomina homeostasia, que se define como la capacidad del organismo para presentar una situación físico-química característica y constante dentro de ciertos límites, incluso frente a alteraciones o cambios impuestos por el entorno o el medio ambiente. Esta continua adaptación es lo que hace que cigoto se convierta en un ser humano.

Los antiguos rishis conocían los procesos evolutivos del ser humano a través de la observación directa. A través de un vinyasa meditativo, aforismos I.33 a I.39, creaban un silencio tal en su mente que podían percibir (oír, tocar, ver, gustar, tocar) lo que ocurría en su interior, así como en el exterior. Como dice el aforismo I.40, cuando la mente está estable, con independencia de las situaciones a las que nos enfrentamos, con independencia de los objetos con los que la mente entra en contacto, entonces la estabilidad es el campo para una evolución más profunda. La mente se vuelve muy sensitiva y es capaz de comprender lo que es muy pequeño y fino así como lo que es de gran magnitud. Análisis y síntesis son posibles en todas las observaciones y percepciones. La mente es capaz de explorar el microcosmos y el macrocosmos.

La percepción sensorial de los rishis iba más allá del uso grosero que hacemos habitualmente de los sentidos. Es por ello que conocían en profundidad procesos muy internos, a un nivel muy sutil, microcosmos,  y procesos externos que iban más allá de la percepción externa de los sentidos, macrocosmos. A muchos de estos procesos descritos en los textos antiguos, los científicos hoy en día están empezando a ponerles nombre, por ejemplo la energía quántica.

Otro aspecto de la naturaleza que conocían bien los rishis era la interdependencia del ser humano, el bienestar del otro es mi propio bienestar. Algo que hasta ahora Occidente no solo ha estado ignorando, sino que ha favorecido de manera desmedida la identidad individual y la independencia personal. Lo cual nos ha llevado a alejarnos de sentimientos como la compasión, incluso hacia nosotros mismos, cultivando el fomento de la individualidad y la exclusividad del “yo”.

Las circunstancias actuales de esta pandemia nos devuelven a la realidad de que el ser humano es totalmente interdependiente y que no sólo “yo” tengo que estar sano, sino todos los que hay a mi alrededor inmediato, así como también aquellos que ni siquiera puedo imaginar que existen en otros lugares distantes. Es por esto, por lo que los rishis compartían sus conocimientos con quienes deseaban avanzar en su camino, porque no servía que ellos solos alcanzaran un alto grado de realización, sino que era importante que sus congéneres también lo hicieran, para cambiar la dirección del ser humano hacia su realización. En sociología este fenómeno se conoce como “masa crítica”, el cual podemos aplicar a la situación actual Cuando la “masa crítica” haya pasado el virus o esté inmunizado la población no correrá el peligro de la pandemia.

Ahora, esta situación de confinamiento, nos brinda la oportunidad de seguir practicando para aquietar nuestra mente y observar lo que ocurre dentro y fuera. De permitir que el cuerpo y la mente se adapten a esta nueva situación de la manera más adecuada posible. Abandonando antiguas visiones y saliendo hacia el exterior de una manera más consciente. Generando claridad y estabilidad para afrontar la incertidumbre del cambio continuo.

Continuamos con nuestra práctica de yoga adaptándola a la situación vital que estamos viviendo en este momento. Y entendemos como “práctica de yoga” la manera en que vivimos nuestra vida y que nos permite evolucionar hacia el cumplimiento de nuestro svadharma o deber personal de la manera más natural y adecuada posible.

Por eso, Viniyoga es tan relevante, ahora más que nunca.

Durante el confinamiento, Asana Yoga ofrece una práctica de yoga online todos los días a las 18.30, en directo o para practicar en diferido.
www.youtube.com/channel/UC9TnJnXq2xgyZFIYrNSQpzQ

Puedes ver la exposición que he hecho de este artículo en YouTube:

Viniyoga I https://www.youtube.com/watch?v=1k7zOkR7jSg

Viniyoga II https://www.youtube.com/watch?v=zvNLAJqlzaU

Viniyoga III https://www.youtube.com/watch?v=3YmjoC1ONP0

Viniyoga IV https://www.youtube.com/watch?v=WnEcIMI2R3w

Viniyoga V https://www.youtube.com/watch?v=y7sdT-heva4

Viniyoga VI https://www.youtube.com/watch?v=ABYh-ymxSYQ

 

Santiago Cogolludo

Alumno de Margot Paccaud, Ernesto Gil, Claude Marèchal, Chandra Klee Cuffaro, S. Shobana.

Santiago Cogolludo Fernández
Santiago Cogolludo Fernández
Profesor de Yoga y de Yoga Terapia

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