Viloma Ujjayi Prânâyâma, La Respiración Estimulante
11 febrero, 2016
Pratiloma Ujjayi Prânâyâma, La respiración Equilibrante
12 febrero, 2016
Mostrar todo

Shîtalî y Shîtkari Prânâyâma, La Respiración Refrescante

Shîtalî Prânâyâma

Shitali y Shitkari son una de las seis técnicas respiratorias principales que se describen en el post Prânâyâma, la modulación de la respiración, las otras técnicas respiratorias son: Ujjayi, Anuloma Ujjayi, Viloma Ujjayi, Pratiloma Ujjayi, Nadi Shodana.

Se podría definir como el prânâyâma que refresca. Shîtalî refresca la mente, la garganta y el cuerpo. Durante la inspiración hay una extensión de la zona dorsal y se abre la caja torácica, las cervicales siguen el movimiento de extensión dorsal y el cráneo va muy ligeramente hacia atrás. Este es un movimiento dorso-cérvico-craneal. Aunque también se podría hacer haciendo solo una extensión dorso-cervical, con énfasis en la apertura del tórax. Para que shîtalî sea realmente refrescante hay que inspirar en shîtalî, es decir por la boca, y espirar por las fosas nasales frenando la salida del aire con los dedos de las manos, ya que si lo hiciéramos en ujjayi habría rozamiento del aire en la garganta, lo cual produce calor.

 

Técnica

Nos sentamos idealmente en loto (padmasana), en una de sus variantes. Sin embargo lo más importante es adoptar una postura cómoda que nos permita tener la columna erguida. Esto incluso puede significar sentarse en una silla, separados del respaldo, con la espalda erguida, las rodillas ligeramente separadas, los pies bien planos, paralelos, apoyados en el suelo o si no llegamos en un apoyo para tener los muslos paralelos al suelo y las rodillas dobladas noventa grados.

La boca está abierta con los labios formando una “O”. La lengua sale ligeramente formando un canutillo o tubo (si esto no es posible practicar shîtkâri). Inspiramos el aire lentamente, produciendo un sonido silbante, a través de la lengua como si lo absorbiéramos con una paja. El tubo que forma la lengua frena el aire y al mismo tiempo con la saliva que hay en la lengua lo humedece y refresca. Esto permite que el aire entre más lentamente y facilita que los pulmones se llenen de aire en su totalidad.

Lentamente, conforme inspiramos, vamos haciendo una ligera extensión de la zona dorsal alta, zona cervical y craneal. Repito, es una “ligera” extensión, un leve movimiento de la cabeza. La respiración es lo que ayuda o dirige esta extensión, no utilizar la fuerza para realizar esta extensión, es muy sutil. Esta acción nos permite llenar los pulmones desde la zona clavicular, a la zona costal y finalmente la zona abdominal, para luego vaciarlos en sentido inverso (abdomen, pecho y zona clavicular).

Antes de expulsar devolvemos la cabeza a su posición normal, entrando el mentón hacia el esternón. Subimos la mano para taponar la fosa nasal derecha y expulsamos por la fosa nasal izquierda. En la siguiente expulsión vaciamos el aire por la fosa nasal derecha, lo cual completa un ciclo.

 

Shîtkârî Prânâyâma

Shîtkârî significa lo que provoca frío. Es una variación de Shîtalî prânâyâma que pueden practicar aquellos que no puedan poner la lengua en forma de canutillo o tubo. También se llama Shîtkârî prânâyâma debido a que la inspiración entra entre la lengua y los dientes delanteros superiores produciendo un sonido silbante.

La técnica para su ejecución es la misma que shîtalî, solo varía la posición de la lengua. La lengua está plana, la parte anterior superior de la lengua se apoya en la parte delantera del paladar justo detrás de los dientes superiores, la boca está entreabierta y la punta de la lengua sobresale ligeramente entre los dientes.

 

Efectos

Estos dos prânâyâmas producen un efecto de euforia o excitación. Refrescan el organismo, calman los ojos y los oídos. Son beneficiosos en casos de fiebre ligera y trastornos biliares. Activan el hígado y el bazo, mejoran la digestión y alivian la sed. Resultan beneficiosos para la halitosis.

La práctica de shîtali/shîtkari al final de la sesión sirve de compensación de posturas como la vela (sarvangâsana). La extensión dorso-cérvico-craneal moviliza de una manera sutil y precisa las vértebras dorsales y cervicales, así como la musculatura del cuello, facilitando su distensión y la compensación de cualquier desequilibrio que se pudiera haber producido durante la sesión. También aporta una mayor conciencia de la parte superior de la columna vertebral, afinando su capacidad de movimiento.

Santiago Cogolludo Fernández
Santiago Cogolludo Fernández
Profesor de Yoga y de Yoga Terapia

2 Comments

  1. Genoveva Cottone dice:

    Muchas gracias, lo voy a poner en práctica!

  2. Cecilia dice:

    Gracias .. está muy bien explicado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



 

Asana Yoga Newsletter

Déjanos tu email y te mantendremos informado de nuestras actividades

Nunca compartiremos tu email con nadie y solo te haremos llegar info de Asana Yoga